Descubren nuevo enfoque preventivo contra enfermedad de Huntington

La enfermedad de Huntington, un trastorno neurodegenerativo de origen genético que afecta gravemente la calidad de vida, podría enfrentar un nuevo enfoque preventivo gracias a un reciente estudio liderado por el grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y la Universidad de Barcelona (UB).

Este trabajo, publicado en Scientific Reports, revela que un estilo de vida intelectualmente activo, conocido como reserva cognitiva, tiene un efecto protector sobre la progresión y la gravedad de los síntomas característicos de esta enfermedad. Además de su conocida influencia en el deterioro cognitivo, los investigadores han demostrado que también impacta positivamente en los dominios motor y psiquiátrico.

Un Estilo de Vida Intelectualmente Activo como Factor Protector

Para este hallazgo, el equipo liderado por la Dra. Estela Camara evaluó a pacientes de Huntington basándose en factores como el nivel educativo, la actividad profesional, el aprendizaje de idiomas, la práctica de música, la lectura y la frecuencia de juegos intelectualmente exigentes, como el ajedrez. Estos datos se combinaron con estudios de neuroimagen para analizar la relación entre la actividad mental a lo largo de la vida y los síntomas clínicos.

Los resultados confirmaron que los pacientes con mayor reserva cognitiva experimentan una aparición más tardía de los síntomas motores, psiquiátricos y cognitivos. Esto sugiere que mantener un cerebro activo puede atenuar los efectos de la neurodegeneración, posiblemente debido a una mayor resiliencia cerebral.

Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva en el manejo de la enfermedad de Huntington, destacando estrategias preventivas que podrían ralentizar su progresión. Aunque la enfermedad aún no tiene cura, adoptar un estilo de vida intelectualmente activo podría convertirse en una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

Además, el estudio subraya la importancia de fomentar la salud cerebral no solo en el contexto de enfermedades neurodegenerativas, sino también en la población general, reforzando la idea de que un cerebro activo es un cerebro más saludable y resistente.

Con este avance, la investigación biomédica continúa abriendo puertas hacia un mejor entendimiento y manejo de esta devastadora enfermedad, brindando esperanza a los pacientes y acercándonos a un futuro con mejores soluciones.

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