Las enfermedades no transmisibles (ENT) como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y las afecciones cardiovasculares, representan una de las principales amenazas para la salud mundial. De acuerdo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el reto es reducir en un tercio la mortalidad prematura por ENT al año 2030, mediante prevención y tratamiento efectivo.
En la actualidad se registran 41 millones de muertes al año por ENT a nivel mundial. De no actuar, esta cifra podría aumentar a 52 millones para 2030. Esta situación urge a tomar medidas concretas desde hoy.
“Para evitar que estas cifras se sigan incrementando, el trabajo que se haga hoy en prevención es determinante. Y la prevención comienza con uno mismo. En el marco del Día Mundial de la Salud, que se celebra este próximo 7 de abril, es importante recordar que cada paso hacia un estilo de vida más saludable cuenta. Reconocer señales en nuestro cuerpo, mantenernos activos y alimentarnos mejor son decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestra salud a largo plazo, asegura la doctora Ana Patricia Argueta, Directora Médica de Centroamérica y el Caribe de Asofarma, empresa del grupo Adium.
Una amenaza creciente en la región
En Centroamérica y el Caribe, el sedentarismo es uno de los principales detonantes de estas enfermedades. Esta realidad se refleja en varios países de Latinoamérica, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en The Lancet, revela que Latinoamérica es una de las regiones con mayor prevalencia de actividad física insuficiente.
El informe muestra que el 27.5% de la población adulta mundial, es decir 1,400 millones de personas, no cumplen con las recomendaciones de actividad física para mejorar la salud. La OMS sugiere al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado a intenso.
“Los estilos de vida cada vez más sedentarios generan un gran impacto en la salud. Pasar muchas horas sentado o tumbado reduce la masa muscular, debilita los huesos, afecta la circulación y aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares”, detalla la doctora Argueta.
Hábitos que marcan la diferencia
La actividad física es el primer paso en la prevención de estas enfermedades. Sin embargo, para los 1,250 millones de personas que consumen tabaco en el mundo, el siguiente paso que deben dar es dejar de fumar. Esto es vital para prevenir una afección o reducir el riesgo de muerte prematura tras un diagnóstico de ENT.
Otro paso adicional, que debe dar la población es alimentarse mejor, eligiendo las opciones más saludables en cada entorno donde se encuentre. “La variedad de alimentos que contiene una alimentación saludable, como granos enteros, frutas, verduras, proteínas con poca grasa y lácteos actúa de manera positiva en el sistema inmunitario de cada persona. No se trata solo de perder peso, sino de ganar salud. Con pequeñas decisiones, podemos generar grandes cambios.”, expresa la directora médica de Asofarma.
Además es importante acudir al médico para chequeos periódicos, realizarse los exámenes indicados y, en caso de diagnóstico, seguir estrictamente el tratamiento prescrito. La adherencia terapéutica es clave para controlar la progresión de las enfermedades crónicas, evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente. Cada una de estas acciones contribuye a prevenir las ENT, a evitar su progresión, aliviando la carga que representan para las familias, los sistemas de salud y la sociedad en general.
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