Tener antecedentes familiares de enfermedades cardíacas no significa que el destino esté escrito. Con pequeños cambios en el estilo de vida, es posible proteger la salud del corazón y reducir los factores de riesgo, según explica el Dr. Stephen Kopecky, cardiólogo en Mayo Clinic.
La enfermedad cardíaca es un término amplio que abarca diversas afecciones que afectan la estructura y función del corazón. Entre ellas, la más común es la enfermedad de las arterias coronarias, provocada por la acumulación de placa en las arterias. Sin embargo, existen otras afecciones como valvulopatías, miocardiopatías, arritmias y cardiopatías congénitas. En muchos casos, las personas desconocen su condición hasta que sufren un infarto, un accidente cerebrovascular o son diagnosticadas con insuficiencia cardíaca.
Si bien la genética y la historia familiar pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, el Dr. Kopecky enfatiza que los hábitos de vida saludables pueden mitigar este impacto. Estudios han demostrado que la genética representa entre el 20 % y el 30 % del riesgo de padecer una enfermedad cardíaca, pero factores como la alimentación, la actividad física y el descanso tienen un papel aún más determinante. Según el especialista, algunos estilos de vida pueden "apagar" los genes malos y "encender" los genes buenos. Explica que han observado pacientes con predisposición genética al colesterol alto que, con un estilo de vida saludable desde temprana edad, logran reducir significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
El experto subraya que no existe una fórmula mágica para prevenir las enfermedades del corazón, sino que las pequeñas elecciones diarias tienen un impacto acumulativo. Para proteger la salud cardiovascular, recomienda adoptar una alimentación equilibrada, priorizando frutas, verduras, legumbres y granos integrales, mientras se limita el consumo de azúcares, sodio y alimentos ultraprocesados. También es fundamental aumentar la actividad física, con al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana, ya que actividades simples como caminar, subir escaleras o realizar jardinería contribuyen a fortalecer el corazón.
El descanso también juega un papel crucial en la salud cardiovascular. Mantener una rutina de sueño regular, evitando el uso de alarmas para despertar y priorizando la calidad del descanso, es clave para el bienestar general. Además, el Dr. Kopecky advierte que el consumo de tabaco y alcohol incrementa significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas, por lo que recomienda eliminarlos o reducirlos en la medida de lo posible.
Finalmente, el especialista resalta la importancia de acudir a consultas médicas regulares, especialmente para quienes tienen antecedentes familiares de infarto o enfermedad cardíaca. Destaca que nunca es demasiado tarde para mejorar la salud del corazón y que cualquier cambio, por pequeño que sea, puede marcar una diferencia significativa. "Cuando se trata del corazón, cada esfuerzo cuenta. Lo importante es hacer lo que se pueda, con la mayor frecuencia posible, y celebrar cada paso hacia un estilo de vida más saludable", concluye.
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