Especialistas delimitan el papel de la dieta y los suplementos  en las enfermedades reumáticas

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No existen alimentos prohibidos ni dietas capaces de curar las enfermedades reumáticas. Así lo señala la Sociedad Española de Reumatología (SER) ante la proliferación de dietas y suplementos que prometen reducir la inflamación o el dolor asociados a estas patologías.

La evidencia científica disponible no permite afirmar que la alimentación, por sí sola, pueda modificar de forma significativa la evolución de las enfermedades reumáticas. Sin embargo, determinados patrones dietéticos sí se relacionan con beneficios moderados para la salud general y algunos aspectos de estas enfermedades.

La dietista-nutricionista Rocío Diago Ortega, de la Unidad de Dietética y Nutrición del Centro DcienciaSalud, destaca que una alimentación rica en alimentos de origen vegetal y grasas cardiosaludables puede favorecer el bienestar general y ayudar a controlar factores asociados a estas patologías.

En este sentido, una mayor adherencia a patrones saludables como la dieta mediterránea puede relacionarse con una menor incidencia o actividad de algunas enfermedades reumáticas, entre ellas la artritis reumatoide, aunque su papel es complementario y no curativo.

La dieta occidental puede favorecer la inflamación

En contraste, los patrones alimentarios característicos de la denominada dieta occidental, con un elevado consumo de carnes rojas, productos ultraprocesados, bebidas azucaradas, snacks y dulces, pueden favorecer un estado de inflamación sistémica y deteriorar la salud general.

Por ello, los especialistas recomiendan centrar la alimentación en un patrón equilibrado y sostenible, en lugar de recurrir a restricciones alimentarias o productos que prometan efectos terapéuticos sin suficiente respaldo científico.

¿Es necesario eliminar el gluten o los lácteos?

La SER también advierte sobre la desinformación relacionada con la alimentación y las enfermedades reumáticas.

Según Rocío Diago Ortega, no existe evidencia científica sólida que demuestre que eliminar el gluten o los lácteos mejore los síntomas o la evolución de estas enfermedades, excepto cuando existe una intolerancia u otra patología diagnosticada que justifique su exclusión.

La especialista también se refiere a suplementos como omega-3, vitamina D y colágeno. La evidencia disponible no es suficiente para recomendar su utilización de forma generalizada en personas con enfermedades reumáticas.

La recomendación es recurrir a la suplementación cuando exista un déficit demostrado y bajo orientación profesional.

Además, la automedicación con suplementos puede generar riesgos, debido a posibles interacciones con medicamentos o efectos adversos asociados a un consumo excesivo.

La alimentación también influye en otros riesgos de salud

Aunque la alimentación no ha demostrado hasta ahora un efecto directo y contundente sobre el dolor o la inflamación de las enfermedades reumáticas, sí tiene importancia en otros aspectos relacionados con la salud de estos pacientes.

Entre ellos se encuentran el riesgo cardiovascular, la salud ósea, la composición corporal y el control de enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión, alteraciones de los lípidos y enfermedad renal.

Por ello, la educación nutricional constituye una parte relevante del acompañamiento de las personas con enfermedades reumáticas.

La especialista subraya que los pacientes deben conocer que no existen alimentos prohibidos ni dietas capaces de curar estas enfermedades y que la información rigurosa y el acompañamiento profesional son fundamentales.

Microbiota y sistema inmunitario

La microbiota intestinal también ocupa un lugar de interés en la investigación sobre las enfermedades inflamatorias e inmunomediadas.

Patricia Ruiz-Limón, investigadora postdoctoral del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga-Plataforma BIONAND y del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, explica que una alteración de la microbiota, conocida como disbiosis, puede afectar la permeabilidad intestinal y favorecer una respuesta inflamatoria sistémica de bajo grado.

En este contexto, determinados hábitos pueden contribuir a mantener una microbiota saludable, entre ellos una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y legumbres, además de ejercicio físico regular, descanso adecuado y un uso responsable de los medicamentos.

La investigadora destaca que el estilo de vida influye en la salud intestinal y, por tanto, constituye un área de interés en el abordaje de estas patologías.

Actualmente se investigan distintas estrategias para modular la microbiota intestinal, incluidos probióticos, prebióticos y trasplante de microbiota fecal. Sin embargo, se trata de líneas de investigación que continúan desarrollándose y no deben confundirse con tratamientos establecidos para las enfermedades reumáticas.

Educación y acompañamiento profesional

La enfermería también desempeña un papel relevante en la educación terapéutica y el acompañamiento de estos pacientes.

El objetivo es ayudar a las personas con enfermedades reumáticas a comprender cómo sus hábitos pueden influir en su salud y bienestar general, sin sustituir los tratamientos médicos indicados para controlar la enfermedad.

La recomendación de la SER apunta, por tanto, hacia una alimentación equilibrada y basada en evidencia, evitando las dietas milagro, las restricciones innecesarias y la suplementación sin indicación profesional.

Fuente: EFE Salud.

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