Convivir con un diagnóstico de cáncer sin recibir cirugía ni radioterapia puede parecer una decisión difícil de entender. Sin embargo, para miles de hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo, la vigilancia activa se ha convertido en una estrategia segura que permite preservar la calidad de vida mientras se mantiene un estricto control médico de la enfermedad.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, especialistas destacaron que esta modalidad de seguimiento está dirigida a pacientes con tumores localizados y de baja agresividad, cuyo riesgo de progresión es reducido. El objetivo es retrasar o evitar tratamientos que pueden provocar efectos secundarios relacionados con la función urinaria y la salud sexual.
El urólogo Juan Gómez Rivas, director de Actividades Científicas de la Asociación Española de Urología, explicó que la vigilancia activa consiste en monitorizar periódicamente el tumor mediante análisis de sangre, resonancias magnéticas y, cuando es necesario, biopsias, para detectar cualquier cambio que requiera intervención.
Según datos de especialistas, más de un tercio de los cánceres de próstata diagnosticados en etapas tempranas podrían ser candidatos a este protocolo. Además, alrededor del 70 % de los pacientes que ingresan en programas de vigilancia activa no llegan a necesitar tratamientos más agresivos durante el resto de su vida.
El caso de Gabriel Martínez Cebolla, un atleta y profesor de secundaria de 55 años diagnosticado en 2019, refleja los beneficios de esta estrategia. Tras varias evaluaciones médicas, continúa bajo seguimiento porque su tumor permanece pequeño y localizado, permitiéndole mantener una vida activa y competitiva en el deporte.
No obstante, los expertos reconocen que convivir con un cáncer sin tratar puede generar incertidumbre emocional. Irene Lorente, psicooncóloga de la Asociación de Cáncer de Próstata, señaló que muchos pacientes experimentan inicialmente ansiedad o desconcierto, aunque la mayoría logra adaptarse con el tiempo cuando comprende el alcance y la seguridad del proceso.
Los especialistas coinciden en que una adecuada comunicación entre médicos y pacientes es fundamental para generar confianza y facilitar la aceptación de la vigilancia activa, una alternativa que ofrece excelentes resultados en tumores de bajo riesgo.
Asimismo, hicieron un llamado a los hombres a partir de los 45 o 50 años a acudir periódicamente al urólogo para favorecer el diagnóstico temprano, ya que la supervivencia del cáncer de próstata localizado se aproxima al 100 % cuando se detecta antes de que aparezcan metástasis.
Fuente EFE.







