Por: Dr. Willians De Jesús Salvador
Médico endocrinólogo y nutricionista, y presidente de la Sociedad Dominicana de Endocrinología y Nutrición.
La diabetes mellitus, más allá de ser una alteración en el metabolismo de la glucosa, actúa como un agresor sistémico que compromete la microcirculación y la integridad nerviosa. En el reciente Congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD 2026), se enfatizó que la disfunción sexual no es un síntoma aislado, sino una manifestación clínica del daño vascular crónico que requiere un abordaje médico proactivo y especializado.
Diabetes y disfunción sexual: el impacto vascular
En el EASD 2026, los expertos destacaron que la disfunción eréctil en los hombres y las alteraciones en la respuesta sexual femenina comparten una raíz común: la disfunción endotelial inducida por la hiperglucemia. En la diabetes no solo debemos medir los niveles de glucosa; también hay que evaluar otros parámetros menos tangibles, como la calidad de la vida íntima. El daño endotelial impide que los vasos sanguíneos se dilaten adecuadamente, lo que dificulta la respuesta fisiológica necesaria para el encuentro sexual.
Disfunción eréctil y riesgo cardiovascular en los hombres
Para los hombres, el panorama es complejo. La disfunción eréctil, que afecta a más del 50 % de los pacientes, suele ir acompañada de una disminución de la testosterona y de neuropatías que alteran la eyaculación. «La disfunción eréctil es el centinela silencioso de daños vasculares». Por ello, los especialistas subrayan que los problemas de erección deben ser tratados como una alerta temprana de riesgo cardiovascular.
Diabetes y respuesta sexual femenina
En las mujeres, la diabetes altera la lubricación vaginal y la capacidad orgásmica, factores a menudo silenciados en la consulta clínica. La interacción entre la neuropatía periférica y el estrés metabólico genera una respuesta sexual disminuida. «El placer no es un lujo, es un indicador de salud metabólica».
El impacto emocional en la salud sexual
El impacto emocional de estas disfunciones, derivado del cansancio crónico y la ansiedad, suele crear un círculo vicioso que empeora el control glucémico y la calidad de las relaciones de pareja.
Abordaje integral de la diabetes y la salud sexual
El consenso del EASD 2026 propone abandonar el enfoque fragmentado. La salud sexual debe integrarse en el plan de tratamiento estándar de la diabetes. Controlar el azúcar es recuperar el control del propio cuerpo. La educación del paciente sobre cómo la variabilidad glucémica afecta directamente a la función nerviosa es fundamental para reducir el estigma y fomentar la búsqueda temprana de ayuda profesional.
El estilo de vida sigue siendo el pilar terapéutico. La reducción de peso y la actividad física constante no solo mejoran la sensibilidad a la insulina, sino que también contribuyen a restaurar la función endotelial. La intimidad es un derecho que la diabetes no debe arrebatar. La intervención debe ser multidisciplinaria e involucrar a endocrinólogos, urólogos y ginecólogos para evitar la automedicación, que a menudo enmascara problemas cardiovasculares subyacentes.
Propuestas terapéuticas
1. Unidad de Salud Metabólico-Sexual: Crear clínicas integradas donde el endocrinólogo trabaje junto al urólogo o ginecólogo, utilizando escalas de tamizaje validadas en cada consulta de seguimiento para detectar disfunciones antes de que se vuelvan crónicas.
2. Monitorización Continua de Glucosa (MCG) enfocada en la variabilidad nocturna: Implementar el uso de MCG para ajustar el tratamiento farmacológico, evitando las hipoglucemias nocturnas y los picos de hiperglucemia que impactan directamente en la función del sistema nervioso autónomo y, por ende, en la capacidad sexual.
El futuro del tratamiento de la diabetes reside en la personalización. Mi consejo es que debemos tratar la disfunción sexual con la misma persistencia que la retinopatía o la nefropatía. De este modo, garantizaremos no solo años de vida, sino también una vida plena y con bienestar.
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