Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado que la dieta mediterránea puede desempeñar un papel clave en el éxito de los tratamientos de reproducción asistida, al favorecer un microbioma vaginal más estable y saludable en mujeres con infertilidad primaria.
La investigación, desarrollada por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA-CSIC) en colaboración con el Hospital Doctor Peset, analizó la microbiota vaginal de 104 mujeres de entre 18 y 38 años sometidas a inseminación artificial. Los resultados, publicados en la revista Food & Function, muestran que aquellas con mayor adherencia a la dieta mediterránea presentaban perfiles microbianos más favorables para lograr el embarazo.
El estudio identificó que las mujeres que consiguieron gestar tenían una microbiota vaginal menos diversa, pero dominada por bacterias del género Lactobacillus, asociadas a un entorno protector y equilibrado. En contraste, quienes no lograron el embarazo mostraban mayor presencia de Gardnerella vaginalis, vinculada a desequilibrios como la vaginosis bacteriana y a peores resultados reproductivos.
Además, los investigadores observaron diferencias en la composición microbiana entre embarazos que llegaron a término y aquellos que finalizaron en aborto, lo que sugiere que la microbiota vaginal no solo influye en la concepción, sino también en la evolución del embarazo.
Según explicó la investigadora del CSIC Mª Carmen Collado, una menor diversidad microbiana vaginal durante el embarazo no implica necesariamente un problema, sino que puede ser indicativa de estabilidad cuando predominan bacterias beneficiosas como Lactobacillus. Este hallazgo contrasta con lo que ocurre en la microbiota intestinal, donde una mayor diversidad suele asociarse a mejor salud.
El equipo también utilizó herramientas de aprendizaje automático para correlacionar los perfiles microbianos con los hábitos dietéticos y los resultados reproductivos, identificando patrones que podrían ayudar a predecir el éxito de los tratamientos de fertilidad.
Los expertos destacan que nutrientes abundantes en la dieta mediterránea —como vitaminas A, C, D y E, así como minerales como zinc y calcio— podrían ejercer un efecto protector frente a alteraciones del microbioma vaginal.
En un contexto donde factores como el estrés, el uso de antibióticos y dietas poco saludables afectan la fertilidad, los autores plantean que la alimentación podría convertirse en una estrategia complementaria para mejorar las tasas de éxito en reproducción asistida.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores subrayan la necesidad de realizar estudios más amplios y longitudinales. No obstante, el trabajo abre la puerta a utilizar la microbiota vaginal como biomarcador predictivo de fertilidad y refuerza la idea de que hábitos modificables, como la dieta, también influyen de manera decisiva en la salud reproductiva.







