La enfermedad puede confundirse con ansiedad, asma o sedentarismo. Estudios internacionales advierten que algunos pacientes pasan más de dos años con síntomas antes de recibir el diagnóstico.
La hipertensión arterial pulmonar (HAP), una enfermedad vascular rara, crónica y progresiva, continúa representando un desafío diagnóstico en América Latina. Sus síntomas iniciales, como el cansancio y la dificultad para respirar, pueden confundirse con otras condiciones, lo que retrasa la identificación de la enfermedad y el acceso a centros especializados.
La detección tardía puede limitar las opciones terapéuticas y favorecer complicaciones graves, entre ellas la insuficiencia cardíaca derecha y la muerte, según la información presentada por especialistas en salud cardiopulmonar.
De acuerdo con un análisis de la Carga Global de Enfermedad (GBD) 2021, publicado en The Lancet Respiratory Medicine, la hipertensión arterial pulmonar afecta a unas 192.000 personas y causa aproximadamente 22.000 muertes al año en el mundo. El 62 % de los casos corresponde a mujeres.
Síntomas inespecíficos que retrasan el diagnóstico
En sus primeras etapas, la HAP puede manifestarse mediante síntomas comunes que dificultan la sospecha clínica. Entre ellos figuran:
- Fatiga o cansancio inusual, incluso ante esfuerzos leves.
- Dificultad para respirar, especialmente durante la actividad física.
- Dolor o presión en el pecho.
- Mareos.
- Desmayos o síncopes, sobre todo durante el esfuerzo físico.
Estas manifestaciones pueden atribuirse inicialmente a ansiedad, asma o falta de actividad física. Sin embargo, cuando persisten sin una causa clara, requieren evaluación médica.
A medida que la enfermedad progresa, los síntomas pueden intensificarse y limitar la capacidad funcional del paciente. Por ello, la sospecha clínica temprana y la derivación a centros con experiencia en enfermedad vascular pulmonar son fundamentales.
El diagnóstico definitivo requiere una evaluación especializada. El cateterismo cardíaco derecho permite confirmar la hipertensión pulmonar y determinar los parámetros hemodinámicos necesarios para establecer el diagnóstico de HAP.
Algunos pacientes esperan más de dos años
El retraso diagnóstico constituye uno de los principales desafíos en el abordaje de esta enfermedad. En determinados registros internacionales, hasta el 21 % de los pacientes presenta síntomas durante más de dos años antes de recibir el diagnóstico.
Esta demora puede reducir el margen de intervención terapéutica y favorecer la progresión hacia etapas más avanzadas.
La supervivencia a cinco años varía entre el 50 % y el 86 % en estudios poblacionales, según la gravedad de la enfermedad al momento del diagnóstico, de acuerdo con los datos citados en el informe.
Además de las consecuencias físicas, la HAP puede afectar la autonomía, las relaciones familiares y la vida laboral. Un metaanálisis reciente encontró depresión en el 28 % de los pacientes con hipertensión pulmonar y ansiedad en el 37,1 %.
Estos resultados subrayan la importancia de incorporar la atención psicológica al abordaje integral de las personas que viven con esta enfermedad.
América Latina enfrenta desafíos específicos
Los pacientes latinoamericanos con HAP tienden a ser más jóvenes, mayoritariamente mujeres y a recibir el diagnóstico en etapas más avanzadas que los pacientes de otras regiones, según la información presentada.
Registros regionales como RELAHP, RELAHP II y HAPred.co han comenzado a documentar las características de la enfermedad en Suramérica.
No obstante, fortalecer los registros clínicos y epidemiológicos sigue siendo una necesidad para conocer mejor la carga de la HAP en la región, identificar brechas asistenciales y orientar las políticas públicas.
La disponibilidad de datos propios también puede contribuir a mejorar la planificación de los servicios especializados y el acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento.
El retraso diagnóstico incrementa los costes sanitarios
La progresión de la enfermedad también tiene consecuencias económicas para los pacientes y los sistemas de salud.
Un estudio italiano citado en el informe documentó un coste medio anual de 125.000 euros por paciente. La cifra osciló entre 46.303 euros en las etapas iniciales y 252.176 euros en las más avanzadas.
Por su parte, una revisión sistemática publicada en 2025 en PharmacoEconomics, que analizó 148 estudios, identificó costes mensuales de hasta 14.614 dólares estadounidenses en los casos más graves. La revisión también relacionó los retrasos diagnósticos con un mayor número de hospitalizaciones y consultas médicas.
Estos datos muestran que la progresión de la HAP puede aumentar la utilización de recursos sanitarios y reforzar la necesidad de mejorar la detección temprana y la continuidad asistencial.
Especialistas llaman a fortalecer la detección y la atención integral
Ante este panorama, los especialistas destacan cuatro líneas de actuación para mejorar el abordaje de la hipertensión arterial pulmonar en América Latina:
1. Aumentar la sospecha clínica. La fatiga, la dificultad respiratoria y los mareos persistentes sin una causa identificada requieren valoración médica, especialmente cuando aparecen durante esfuerzos leves.
2. Mejorar la derivación. Los pacientes con sospecha de HAP deben acceder oportunamente a centros con experiencia en enfermedades vasculares pulmonares para completar la evaluación diagnóstica.
3. Fortalecer los registros regionales. Disponer de datos epidemiológicos propios permitirá dimensionar la enfermedad, reconocer desigualdades en el acceso a la atención y orientar las decisiones sanitarias.
4. Integrar la salud mental. La evaluación y el acompañamiento psicológico deben formar parte del manejo integral, debido a la frecuencia de los síntomas de ansiedad y depresión entre las personas con hipertensión pulmonar.
¿Qué es la hipertensión arterial pulmonar?
La HAP es una enfermedad vascular pulmonar poco frecuente, clasificada en el grupo 1 de las hipertensiones pulmonares. Se caracteriza por cambios progresivos en las arterias pulmonares, que aumentan la resistencia al flujo sanguíneo y sobrecargan el ventrículo derecho del corazón.
Sin un tratamiento adecuado, esta sobrecarga puede provocar insuficiencia cardíaca derecha.
La HAP no debe confundirse con la hipertensión arterial sistémica, conocida como presión arterial alta. Aunque ambas condiciones afectan al sistema cardiovascular, son enfermedades diferentes y requieren evaluaciones y tratamientos específicos.
La identificación temprana de los síntomas, el diagnóstico especializado y el acceso oportuno al tratamiento son elementos fundamentales para mejorar el abordaje de esta enfermedad en América Latina.
Fuente: MSD, a través de Caribbean Porter Novelli. Información adaptada por la redacción de DiarioSalud.
Foto: Archivo DiarioSalud.







