Las personas que alcanzan los 110 años o más, conocidas como supercentenarias, presentan una característica particular en su sistema inmunitario que podría aportar nuevas pistas sobre los mecanismos relacionados con el envejecimiento saludable.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Osaka, en Japón, identificó una expansión de un tipo poco frecuente de célula inmunitaria denominada linfocito T CD4 citotóxico (CD4 CTL) en personas que alcanzan edades extremas.
Los resultados fueron publicados el 19 de agosto de 2026 en la revista Cell Reports, en el estudio CD4 CTLs in Supercentenarians: Signs of Adaptive Expansion in Healthy Aging.
Las células CD4 citotóxicas aumentan a partir de los 100 años
Los investigadores analizaron muestras de sangre de 28 adultos japoneses, distribuidos en tres grupos: personas de 70 a 99 años, de 100 a 109 años y supercentenarias de 110 años o más.
El análisis encontró que la proporción de linfocitos T CD4 citotóxicos aumentaba progresivamente con la edad. Las medianas fueron de 4 % en el grupo de 70 a 99 años, 9,6 % entre los 100 y 109 años y 17,6 % en las personas de 110 años o más.
Los CD4 citotóxicos son una población poco común de células T que combina características de los linfocitos CD4, tradicionalmente relacionados con la coordinación de la respuesta inmunitaria, y de las células citotóxicas, capaces de destruir células infectadas o anormales.
Los investigadores observaron que estas células comienzan a expandirse especialmente alrededor de los 100 años, y que mantienen una elevada actividad sin mostrar signos claros de agotamiento inmunitario.
La expansión clonal sugiere una respuesta frente a amenazas persistentes
El estudio también encontró que muchas de estas células se habían multiplicado mediante un proceso conocido como expansión clonal.
Esto significa que determinadas células T con el mismo receptor se habían reproducido en grandes cantidades, lo que puede indicar que el sistema inmunitario había respondido repetidamente a determinados antígenos o amenazas persistentes a lo largo del tiempo.
En algunos participantes, los clones más abundantes representaban una proporción considerable de las células CD4 citotóxicas, un hallazgo que los investigadores interpretan como evidencia de una adaptación activa del sistema inmunitario durante el envejecimiento extremo.
Los receptores celulares presentan similitudes con los observados en tumores
Uno de los hallazgos que despertó mayor interés fue la similitud entre algunos receptores de estas células y receptores identificados previamente en células T expandidas en personas con cáncer.
Los investigadores encontraron coincidencias particularmente relacionadas con células T observadas en pacientes con cáncer de pulmón. Esto plantea la posibilidad de que algunas de estas células puedan participar en mecanismos de vigilancia inmunitaria frente a células tumorales.
Sin embargo, los autores advierten que estos resultados no demuestran que las células CD4 citotóxicas prevengan el cáncer ni que sean responsables de la longevidad excepcional de los supercentenarios.
El sistema inmunitario podría adaptarse en lugar de simplemente deteriorarse
Los resultados cuestionan la idea de que el envejecimiento inmunitario sea únicamente un proceso progresivo de deterioro.
“En lugar de mostrar signos de agotamiento, se mantienen muy activas y pueden ayudar al organismo a hacer frente a amenazas persistentes que aumentan con la edad”, explicó el investigador principal, Kosuke Hashimoto, de la Universidad de Osaka.
Los autores plantean que la expansión y diversificación de estas células podría representar una forma de remodelación inmunitaria durante la vejez extrema, posiblemente relacionada con la capacidad del organismo para responder a infecciones, células envejecidas y alteraciones tumorales.
La investigación aún no determina qué función cumplen en los tejidos
A pesar de los resultados, todavía existen interrogantes sobre el papel concreto de estas células en el organismo.
Las muestras analizadas procedían de sangre, por lo que los investigadores no pudieron determinar con precisión en qué tejidos se acumulan estas células ni qué objetivos reconocen directamente dentro del organismo.
El equipo de la Universidad de Osaka continuará investigando dónde se localizan estas células y qué funciones desempeñan en los tejidos.
Además, el tamaño reducido de la investigación —28 participantes— obliga a interpretar los resultados con cautela. Se trata de un estudio observacional que aporta evidencia sobre una asociación entre la expansión de los CD4 citotóxicos y el envejecimiento extremo, pero no establece una relación causal con la longevidad.
Los hallazgos aportan, no obstante, nuevas pistas para comprender cómo puede mantenerse activo el sistema inmunitario en personas que superan los 100 años y podrían contribuir al estudio futuro de los mecanismos relacionados con el envejecimiento saludable y la protección frente a enfermedades asociadas a la edad.
Fuente: Efesalud.
Foto: Archivo DiarioSalud.







