Un estudio liderado por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la Universidad de Oxford ha demostrado que los sistemas educativos, ya sean rígidos o flexibles, influyen directamente en el desarrollo del cerebro. La investigación, publicada en la revista Advanced Science, aporta nueva evidencia sobre cómo la educación impacta la estructura y dinámica funcional cerebral.
El neurocientífico Gustavo Deco, uno de los autores principales, aseguró que el hallazgo “marcará un antes y un después” en la comprensión de la relación entre neurociencia y pedagogía. Durante su participación en un seminario internacional en Girona, explicó que el trabajo permitió construir un “modelo global del cerebro”, una especie de mapa cartográfico de su actividad.
Un mapa funcional del cerebro
El estudio analiza cómo funciona y se organiza el cerebro en distintas situaciones, especialmente durante etapas de desarrollo. A través de pruebas de lenguaje, matemáticas y habilidades cognitivas, los investigadores comprobaron que el entorno educativo no solo influye, sino que “modifica y esculpe” el cerebro.
Diferencias entre educación rígida y flexible
La investigación comparó modelos educativos como el Método Montessori, caracterizado por su enfoque flexible, frente a sistemas tradicionales más estructurados, como el suizo.
Los resultados sugieren que los modelos flexibles podrían tener efectos más positivos en el desarrollo cerebral, aunque Deco advierte que aún se requieren más estudios para confirmar estos hallazgos y determinar qué factores específicos generan dichas diferencias.
“Deberíamos preocuparnos tanto por la educación como por la alimentación o el deporte, porque influye en la parte más importante del cuerpo, que es el cerebro”, subrayó el investigador.
Próximos pasos en la investigación
El objetivo ahora es profundizar en estos resultados para trasladarlos a mejoras concretas en los sistemas educativos. Según Deco, este tipo de investigaciones, que combinan neurociencia y educación, abren una nueva línea de conocimiento aún en desarrollo.
Además, recordó estudios previos que evidencian cómo el entorno influye en el cerebro. Durante una investigación conjunta entre la UPF y la Universidad de Budapest, el confinamiento por la pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo en adolescentes, incluso mayor que el uso de dispositivos móviles.
Debate sobre educación y entorno digital
En relación con propuestas como limitar el acceso de menores a redes sociales en España, Deco señaló que aún faltan evidencias científicas concluyentes, aunque manifestó una opinión favorable desde el punto de vista personal.
El estudio fue presentado en el marco del VI Seminario Internacional de Neurociencia y Educación, organizado por el Centro Internacional de Investigación y Entrenamiento Montessori Palau en Girona, consolidando el creciente interés por entender cómo los sistemas educativos pueden influir en la arquitectura del cerebro humano.
Fuente EFE.







