Un estudio internacional liderado por el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y la Universidad de Granada sugiere que niveles adecuados de vitaminas D y B9 (folato) en sangre podrían disminuir el riesgo de mortalidad asociado a la exposición a compuestos químicos presentes en plásticos. La investigación fue publicada en la revista The Lancet Planetary Health.
El trabajo, desarrollado en colaboración con la Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Universidad de Pekín, analizó datos de más de 8,000 participantes de la encuesta estadounidense NHANES, a quienes se les midió la presencia de tóxicos como el bisfenol A y diversos ftalatos, conocidos disruptores endocrinos presentes en envases alimentarios, plásticos y cosméticos.
Los resultados muestran que las personas con mayor exposición a estos contaminantes presentan un aumento significativo del riesgo de mortalidad: 35 % más por cualquier causa, 79 % más por cáncer y 83 % más por enfermedades cardiovasculares, tras ajustar variables como edad, peso, nivel socioeconómico y hábitos de vida.
Sin embargo, el estudio encontró que esta asociación solo se observa en individuos con niveles bajos de vitaminas D y B9. En quienes presentan niveles más altos, el riesgo se atenúa, lo que sugiere un posible efecto protector.
El investigador principal, Vicente Mustieles, explicó que “el folato y la vitamina D parecían proteger frente al posible efecto de los contaminantes plásticos sobre el riesgo de mortalidad”. No obstante, advirtió que este beneficio no se observa de la misma forma en personas que consumen suplementos, donde niveles excesivos podrían incluso resultar contraproducentes.
El seguimiento de los participantes durante una media de ocho años permitió identificar causas de muerte como cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras patologías. Según las estimaciones del estudio, la exposición a estos compuestos podría estar relacionada con más de 250,000 muertes anuales en Estados Unidos, equivalente al 10 % del total.
Los investigadores recomiendan priorizar la obtención de estas vitaminas a través de la alimentación —incluyendo verduras de hoja verde, legumbres, cítricos y pescado azul— así como mantener una exposición solar moderada para favorecer la síntesis de vitamina D.
Además, aconsejan reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, optar por una dieta mediterránea y evitar el uso de envases plásticos, priorizando materiales como vidrio o acero inoxidable.
El estudio también subraya la necesidad de fortalecer la regulación de estos compuestos, señalando que decisiones como la prohibición del bisfenol A en envases alimentarios han llegado en ocasiones con retraso frente a la evidencia científica.
Dado que más del 90 % de la población presenta rastros de estos contaminantes en el organismo, los autores advierten que la exposición es prácticamente universal, por lo que combinar medidas dietéticas, hábitos saludables y políticas regulatorias resulta clave para mitigar sus efectos en la salud pública.
Fuente EFE.







