Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y de la Universidad de Barcelona logró un importante avance en la comprensión de un síndrome minoritario del neurodesarrollo relacionado con mutaciones en el gen HERC2, una condición que comparte características con el síndrome de Angelman y que provoca retraso global del desarrollo, discapacidad intelectual, alteraciones del movimiento y rasgos del espectro autista.
La investigación, publicada en la revista científica Cell Death Discovery, permitió identificar la función esencial del gen HERC2 en el sistema de control de calidad de las proteínas dentro de las células, un hallazgo que podría abrir nuevas vías para el desarrollo de futuras terapias dirigidas a corregir estas alteraciones.
El estudio fue liderado por el investigador José Luis Rosa, junto a los primeros autores Joan Sala-Gaston y Laura Costa-Sastre, y representa uno de los primeros pasos para comprender los mecanismos biológicos que originan los trastornos asociados a este gen.
Durante años se sabía que las mutaciones en ambas copias del gen HERC2 estaban vinculadas a un trastorno del neurodesarrollo, pero se desconocía cómo actuaba exactamente esta proteína dentro de las células y cuáles eran las consecuencias de su alteración.
Para responder a estas interrogantes, los científicos emplearon avanzadas técnicas de proteómica cuantitativa que permitieron identificar las proteínas reguladas por HERC2. Los resultados revelaron que este gen desempeña un papel fundamental en el funcionamiento del proteasoma, la estructura celular encargada de eliminar proteínas defectuosas o innecesarias.
Según explicaron los investigadores, HERC2 actúa como un sistema de vigilancia que detecta proteínas mal ensambladas y las marca con ubiquitina, una molécula que indica que deben ser degradadas. Este proceso resulta esencial para mantener el equilibrio proteico y el correcto funcionamiento celular.
“Cuando HERC2 no funciona adecuadamente, las proteínas defectuosas se acumulan y se altera la actividad del proteasoma, afectando procesos celulares esenciales”, explicó Rosa.
Los hallazgos fueron confirmados mediante análisis de células obtenidas de pacientes portadores de una variante patogénica frecuente de HERC2, las cuales mostraron anomalías similares en los mecanismos de degradación de proteínas.
Para Joan Sala-Gaston, primer autor del estudio, los resultados demostraron de manera consistente que las alteraciones genéticas observadas en los pacientes afectan directamente el sistema encargado de eliminar proteínas defectuosas, lo que contribuye al desarrollo de la enfermedad.
Los investigadores destacan que este descubrimiento establece un vínculo directo entre las mutaciones del gen HERC2 y el deterioro de los mecanismos celulares de control de calidad proteico, aportando nuevas evidencias sobre las causas moleculares de estos trastornos neurológicos poco frecuentes.
El trabajo forma parte de las iniciativas impulsadas por el programa REMMA Bellvitge, orientado a la investigación de enfermedades raras, y refuerza los esfuerzos científicos por desarrollar tratamientos más efectivos para pacientes con patologías minoritarias.
Aunque los especialistas reconocen que aún queda un largo camino por recorrer, consideran que comprender las bases biológicas de este síndrome constituye un paso fundamental para diseñar en el futuro terapias capaces de restaurar el equilibrio de las proteínas celulares y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.







