Un equipo de investigadores del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC) y del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB), ambos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una innovadora estrategia experimental que permite eliminar proteínas implicadas en procesos patológicos, abriendo nuevas posibilidades terapéuticas en oncología y otras enfermedades complejas.
El estudio, publicado en la revista Nature Communications, presenta un mecanismo de degradación selectiva de proteínas que ayuda a combatir uno de los principales desafíos en el tratamiento del cáncer: la resistencia a la quimioterapia. La investigación se encuentra en fase preclínica, pero ya constituye una prueba de concepto prometedora para el desarrollo de terapias más eficaces.
Según explicó el investigador Bernat Crosas, quien lideró el estudio junto a Gemma Fabriàs y Jordi Bujons, esta metodología representa una alternativa optimizada frente a los enfoques convencionales. “Este sistema permitiría diseñar tratamientos más precisos y potencialmente revertir la quimiorresistencia en determinados tipos de cáncer”, señaló.
El avance se basa en una modificación del funcionamiento del sistema ubiquitina-proteasoma, el mecanismo natural de las células encargado de eliminar proteínas defectuosas. Tradicionalmente, este proceso requiere que las proteínas sean marcadas con ubiquitina antes de ser degradadas. Sin embargo, la nueva estrategia evita este paso intermedio.
En lugar de ello, los investigadores diseñaron moléculas tipo Protac capaces de dirigir directamente proteínas dañinas hacia el proteasoma, el complejo celular responsable de su destrucción. Este “atajo” simplifica el proceso y aumenta su eficiencia.
Las pruebas se centraron en dos proteínas relevantes en el cáncer: IMPDH2, relacionada con la proliferación celular, y CERT1, implicada en la supervivencia tumoral. Los resultados mostraron que su eliminación no solo detiene la replicación de las células cancerosas, sino que también puede inducir su muerte.
Uno de los hallazgos más relevantes es que al bloquear la proteína CERT1, las células tumorales podrían recuperar la sensibilidad a la quimioterapia. Este aspecto resulta clave, ya que entre el 60% y el 90% de los pacientes con ciertos tipos de cáncer desarrollan resistencia a estos tratamientos, especialmente en fases avanzadas o con metástasis.
La investigadora Mireia Casasampere destacó que el método tradicional puede fallar debido a su complejidad, mientras que esta nueva estrategia reduce los pasos necesarios para la eliminación de proteínas. En la misma línea, Tania Roda subrayó que el enfoque permite llevar directamente las proteínas al sistema de reciclaje celular.
Actualmente, el equipo científico trabaja en la optimización de estas moléculas para mejorar su eficacia y especificidad, así como en su validación en modelos más avanzados con miras a futuras aplicaciones clínicas.
Aunque se trata de una investigación preliminar, los expertos coinciden en que este avance amplía significativamente las herramientas disponibles para la degradación dirigida de proteínas, lo que podría traducirse en nuevas terapias más precisas contra el cáncer y otras enfermedades en las que se han identificado proteínas diana.
El estudio ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, así como por los fondos europeos Next Generation, a través de la Plataforma PTI Salud Global del CSIC y la Generalitat de Cataluña.







