“Doomscrolling”: el hábito digital que puede afectar tu salud mental y cómo reducirlo

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El consumo compulsivo de noticias negativas en internet, conocido como doomscrolling, se ha convertido en un comportamiento cada vez más común que puede impactar de forma directa el estado de ánimo, el sueño y el bienestar general. Especialistas advierten que, aunque surge como una forma de mantenerse informado, puede derivar en una espiral emocional negativa difícil de controlar.

El fenómeno, popularizado durante la pandemia de COVID-19, describe la tendencia a desplazarse continuamente por contenido negativo en redes sociales o portales informativos. Según el psicólogo Craig Sawchuk, de Mayo Clinic, este comportamiento está vinculado a mecanismos evolutivos del cerebro humano.

“El cerebro está programado para detectar amenazas y novedades como una forma de protección”, explica el especialista. Sin embargo, en el entorno digital actual, esta predisposición puede intensificarse, llevando a las personas a consumir información negativa de manera repetitiva, generando ansiedad, frustración o sensación de impotencia.

Impacto en la salud y la vida diaria

El doomscrolling no solo afecta el estado emocional inmediato, sino que también puede tener consecuencias más amplias:

  • Alteración del sueño: el uso prolongado del móvil, especialmente en la noche, puede retrasar la hora de dormir y afectar el descanso.
  • Deterioro de relaciones sociales: el tiempo excesivo frente a la pantalla reduce la interacción con familiares y amigos.
  • Sedentarismo: al tratarse de una actividad pasiva, disminuye el tiempo dedicado a ejercicio, luz solar y contacto con la naturaleza.

Además, la sobreexposición a información negativa puede reforzar un ciclo en el que el usuario busca contenidos que validen su malestar, profundizando el impacto psicológico.

¿Por qué es tan difícil dejarlo?

De acuerdo con Sawchuk, este hábito suele comenzar con una intención legítima: entender el entorno y anticiparse a posibles riesgos. No obstante, cuando la cantidad de información supera lo necesario para tomar decisiones, puede generar indecisión, saturación mental y aumento del estrés.

Claves para romper el ciclo

Los expertos recomiendan adoptar estrategias prácticas para reducir este comportamiento:

  • Evaluar el impacto emocional: detenerse periódicamente y preguntarse cómo se siente tras consumir contenido.
  • Limitar el tiempo en pantalla: establecer períodos concretos, por ejemplo, 15 a 20 minutos dos veces al día.
  • Cuestionar la utilidad de la información: diferenciar entre contenido útil y aquel que solo genera ansiedad.
  • Sustituir el hábito: dedicar más tiempo a actividades saludables como ejercicio, descanso o interacción social.

En definitiva, aunque mantenerse informado es importante, los especialistas coinciden en que el equilibrio es clave para proteger la salud mental en un entorno digital saturado de información.

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