Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en colaboración con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, ha demostrado que los virus exploran su espacio genético de forma jerárquica y estructurada para adaptarse a distintos entornos, un hallazgo que aporta nuevas claves sobre su rápida evolución.
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó millones de mutaciones del bacteriófago Qβ, permitiendo reconstruir redes genéticas con un nivel de detalle sin precedentes.
Exploración genética masiva y organizada
Según explicó Susanna Manrubia, del Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Centro Nacional de Biotecnología, los virus no evolucionan de forma lineal, sino que exploran simultáneamente múltiples variantes genéticas.
“El estudio muestra que esta exploración tiene una organización jerárquica que genera una estructura fractal, donde unas pocas secuencias dominantes producen una gran diversidad de mutaciones cercanas, junto a una periferia de variantes más raras”, señaló.
Este comportamiento permite a los virus adaptarse rápidamente, como ocurre en patógenos conocidos como el COVID-19, el virus de la polio o el de la fiebre aftosa, cuyos genomas de ARN mutan con gran velocidad.
Atajos evolutivos para adaptarse más rápido
El estudio también cuestiona la teoría clásica de que la evolución viral depende principalmente de mutaciones neutras acumuladas con el tiempo.
De acuerdo con Luís F. Seoane, las poblaciones virales forman redes complejas donde las variantes más abundantes actúan como núcleos que generan nuevas mutaciones en cascada, incluso si algunas de ellas son menos viables.
Estos “atajos evolutivos” permiten acelerar la diversificación genética, facilitando la aparición de nuevas variantes en menos tiempo.
Influencia del ambiente en la evolución viral
El equipo también analizó cómo distintos entornos, como cambios de temperatura, influyen en la evolución de los virus. Según Ester Lázaro, del Centro de Astrobiología, las poblaciones virales tienden a especializarse en función de las condiciones ambientales.
“Las poblaciones que evolucionan en circunstancias distintas ocupan zonas diferentes de la red genética, lo que sugiere que la especialización surge de forma natural”, explicó.
Implicaciones para la salud
Los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre la dinámica evolutiva de los virus de ARN, cuya alta capacidad de adaptación representa un desafío para el desarrollo de tratamientos y estrategias de control.
Comprender estos mecanismos podría ayudar a anticipar la aparición de nuevas variantes y mejorar la respuesta ante enfermedades infecciosas, al permitir una visión más precisa de cómo los virus generan innovación biológica en tiempo real.







