OMS alerta sobre expansión del ébola en RD Congo mientras expertos advierten que la crisis podría ser “la punta del iceberg”

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La emergencia sanitaria provocada por el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) mantiene en alerta a la comunidad internacional, tras registrarse más de 200 fallecimientos y alrededor de 900 casos sospechosos vinculados a la especie bundibugyo del virus, una variante para la que actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene el riesgo global como “bajo”, elevó de “alto” a “muy alto” el nivel de amenaza dentro de la RDC, debido a la rápida propagación del brote en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, regiones marcadas por conflictos armados, desplazamientos masivos y limitadas infraestructuras sanitarias.

El doctor en Biología y catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, Raúl Rivas, advirtió que la situación podría agravarse considerablemente en las próximas semanas.

“Habrá muchísimos más casos y, por lo tanto, más fallecimientos porque la tasa de mortalidad es elevada. Por desgracia estamos aún en la punta del iceberg”, afirmó el experto en declaraciones recogidas por EFE.

La especie bundibugyo, detectada por primera vez en Uganda en 2007, presenta una tasa de mortalidad de entre el 30 % y el 50 %, inferior a la del ébola Zaire —que puede alcanzar hasta un 90 % de letalidad—, pero preocupa especialmente porque no responde a los tratamientos actuales basados en anticuerpos monoclonales ni cuenta con vacunas disponibles.

Las autoridades sanitarias explican que uno de los factores que favoreció la expansión del brote fue la detección tardía de los primeros casos. Los test rápidos empleados inicialmente estaban diseñados para identificar la variante Zaire del virus, lo que generó falsos negativos y retrasó el diagnóstico.

A esto se suma la coexistencia de otras enfermedades endémicas, como la malaria, cuyos síntomas iniciales pueden confundirse con los del ébola.

Según los especialistas, la propagación del virus también está vinculada al contexto humanitario y social de la zona afectada. La presencia de grupos armados, los desplazamientos transfronterizos, la actividad minera y la deforestación dificultan las labores de vigilancia epidemiológica y aumentan el contacto entre humanos y animales reservorios del virus.

La OMS señala que los murciélagos frugívoros son considerados huéspedes naturales del Orthoebolavirus, aunque el contagio también puede producirse por contacto con fluidos corporales de animales infectados, como monos, antílopes o puercoespines.

El brote actual es el decimoséptimo registrado en la historia de la República Democrática del Congo y revive el temor internacional a una crisis similar a la epidemia de África occidental de 2014-2016, considerada la más grave de la historia. En aquella ocasión se contabilizaron más de 28,500 contagios y al menos 11,300 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Actualmente existen dos vacunas aprobadas contra otras variantes del ébola: Ervebo, desarrollada por Merck, y Zabdeno/Mvabea, de Janssen Pharmaceutica. Sin embargo, ninguna ofrece protección frente a la especie bundibugyo.

No obstante, compañías farmacéuticas como Merck y AstraZeneca trabajan en candidatas vacunales experimentales para esta variante, aunque los expertos estiman que los primeros ensayos en humanos tardarán entre seis y nueve meses.

El virus del ébola se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca una enfermedad hemorrágica grave caracterizada por fiebre alta, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Su período de incubación oscila entre dos y 21 días.

Fuente EFE.

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