La dermatitis atópica fue el tema central de un desayuno-conferencia organizado por la Sociedad Dominicana de Pediatría, donde la doctora Daisy Blanco, dermatóloga pediatra, encargada del departamento de dermatología pediátrica del Instituto Dominicano de Dermatología (IDCP), vicepresidenta de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Pediátrica (SLAD), presentó las más recientes actualizaciones sobre el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de esta enfermedad inflamatoria crónica que afecta a miles de niños y puede persistir hasta la edad adulta.
Durante su conferencia, la especialista explicó que la dermatitis atópica ya no debe considerarse únicamente una enfermedad de la piel, sino una condición compleja con bases genéticas, alteraciones inmunológicas y un importante impacto físico, emocional y familiar.
Una enfermedad con origen genético e inmunológico
La doctora Blanco explicó que la dermatitis atópica se desarrolla por una alteración de la barrera cutánea y del sistema inmunológico.
Indicó que existe evidencia molecular sobre alteraciones en proteínas como la filagrina y cambios en el microbioma cutáneo, factores que favorecen la inflamación y la aparición de lesiones.
El prurito afecta la calidad de vida
La especialista señaló que el prurito persistente constituye el síntoma más incapacitante de la enfermedad.
Explicó que controlar la picazón mejora el descanso del paciente, disminuye el impacto sobre la familia y reduce el riesgo de infecciones cutáneas ocasionadas por el rascado continuo.
El diagnóstico continúa siendo clínico
La doctora Daisy Blanco recordó que el diagnóstico sigue siendo fundamentalmente clínico.
Entre los principales signos mencionó el prurito crónico, las lesiones en pliegues, el doble pliegue de Dennie-Morgan, el triángulo nasal respetado y el oscurecimiento periorbitario.
Nuevas terapias biológicas ofrecen mejores resultados
Durante la actualización, la dermatóloga explicó que los medicamentos biológicos dirigidos contra las interleucinas 4, 13 y 31 representan uno de los avances más importantes para pacientes con dermatitis atópica moderada y grave.
Precisó que estas terapias actúan sobre los mecanismos responsables de la inflamación y han demostrado mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
La hidratación sigue siendo la base del tratamiento
La conferencista insistió en que la restauración de la barrera cutánea continúa siendo uno de los pilares del tratamiento.
Recomendó el uso diario de emolientes y productos con ceramidas para fortalecer la piel y disminuir la pérdida de agua, especialmente desde los primeros meses de vida.
La salud mental también debe formar parte del tratamiento
La doctora Blanco advirtió que la dermatitis atópica puede provocar ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y conflictos familiares cuando no se controla adecuadamente.
Por ello, recomendó incorporar apoyo psicológico para los pacientes y sus familias, especialmente en adolescentes con enfermedad grave o de larga evolución.
Piden referir oportunamente los casos complejos
Finalmente, la especialista exhortó a los pediatras a referir al dermatólogo los pacientes con dudas diagnósticas, fracaso terapéutico, enfermedad grave o impacto sistémico.
Señaló que una intervención temprana permite mejorar el pronóstico y evitar el deterioro físico y emocional asociado a la dermatitis atópica.







