La práctica regular de actividad física sigue consolidándose como una de las herramientas más eficaces para proteger la salud del corazón. Un nuevo estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine sugiere que aunque realizar 150 minutos de ejercicio por semana aporta beneficios importantes, una protección cardiovascular más significativa podría alcanzarse con volúmenes de actividad física considerablemente mayores.
La investigación, encabezada por la Universidad Politécnica de Macao, en China, analizó información de 17,088 participantes del Biobanco del Reino Unido, con edades promedio de 57 años. Del total, el 56 % eran mujeres y la mayoría pertenecía a población blanca.
Los hallazgos mostraron que cumplir con las actuales recomendaciones internacionales —al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o vigorosa, como caminar a paso rápido, correr o montar bicicleta— se asocia con una reducción constante del riesgo cardiovascular de entre un 8 % y un 9 %.
Sin embargo, los investigadores observaron que una disminución del riesgo superior al 30 %, considerada una protección cardiovascular sustancial, requeriría entre 560 y 610 minutos semanales de ejercicio. A pesar de ello, apenas un 12 % de los participantes del estudio alcanzó esos niveles de actividad.
Los autores señalan que las recomendaciones actuales continúan siendo un punto de partida sólido para la población general, aunque plantean que podrían desarrollarse orientaciones más personalizadas para personas que buscan mayores beneficios cardiovasculares.
El análisis también identificó diferencias relacionadas con el estado físico de cada individuo. Las personas con menor condición física necesitaron entre 30 y 50 minutos adicionales por semana para obtener beneficios similares a quienes tenían mejor capacidad física.
Por ejemplo, alcanzar una reducción del 20 % del riesgo de eventos cardiovasculares requería alrededor de 370 minutos semanales de actividad moderada o intensa en personas con menor condición física, frente a los 340 minutos necesarios en individuos con mejor preparación física.
Otro elemento evaluado fue la capacidad cardiorrespiratoria mediante el VO₂ máximo, indicador que mide la cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede utilizar durante el ejercicio intenso y que refleja la eficiencia conjunta del corazón, pulmones y músculos.
Pese a los resultados, especialistas externos al estudio consideran que no existe evidencia suficiente para modificar las recomendaciones actuales. El cardiólogo Julián Pérez Villacastín, de la Universidad Complutense de Madrid, calificó el trabajo como un estudio de “buena calidad”, aunque enfatizó que la recomendación de los 150 minutos semanales “sigue siendo superválida para la población general”.
En la misma línea se expresó José Luis López-Sedón, quien advirtió que estos hallazgos no deben interpretarse como una señal de que las pautas vigentes sean insuficientes o deban cambiarse de forma inmediata.
Los investigadores también reconocieron algunas limitaciones del trabajo, entre ellas que los participantes podrían presentar un mejor estado de salud que la población general y que no se evaluaron aspectos como el tiempo de sedentarismo o la actividad física de menor intensidad.
Fuente EFE.







