Más de tres meses después de que la República Democrática del Congo (RDC) declarara el brote de ébola el 15 de mayo de 2026, la epidemia continúa expandiéndose y se ha convertido en el mayor brote de enfermedad por virus Bundibugyo registrado hasta ahora.
Según la actualización del Disease Outbreak News de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con datos hasta el 12 de agosto, la RDC acumulaba 4,665 casos confirmados y 2,184 muertes, con una tasa de letalidad del 46,8 %.
La OMS señala que el brote se encuentra en una fase de transmisión intensa, se ha extendido a 54 zonas sanitarias de seis provincias y está creciendo más rápido que cualquier otro brote de ébola registrado previamente en el país. Durante la semana epidemiológica 32, correspondiente del 3 al 9 de agosto, se registraron 579 casos y 304 muertes, las cifras semanales más elevadas desde el inicio del brote.
El brote ya supera a la epidemia de 2018-2020
La actual epidemia ya supera en número de casos a la registrada en la RDC entre 2018 y 2020. La OMS indica que aquella epidemia contabilizó 3,317 casos, mientras que el brote actual ya alcanzó los 4,665 casos confirmados.
La organización también identifica el actual episodio como el 17.º brote de enfermedad por virus del ébola registrado en la RDC desde 1976. La información histórica de la OMS muestra además que el país había registrado otro brote en 2025, declarado terminado el 1 de diciembre de ese año.
Médicos Sin Fronteras (MSF) había advertido desde julio que la epidemia estaba creciendo a una velocidad excepcional. La organización señaló que, en menos de cinco semanas, los casos confirmados habían aumentado de 650 a casi 2,000 y las muertes habían pasado de 130 a más de 700.
Virus Bundibugyo dificulta la respuesta
El brote actual está causado por el virus Bundibugyo, una de las especies de ortoebolavirus. La OMS explica que se trata de una enfermedad zoonótica y que los murciélagos frugívoros son considerados posibles reservorios naturales. La transmisión puede producirse por contacto directo con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de personas infectadas o mediante superficies y materiales contaminados.
A diferencia de otras especies del virus del ébola, no existen actualmente vacunas aprobadas ni tratamientos específicos aprobados para la enfermedad por virus Bundibugyo, según la OMS. La organización señala, sin embargo, que se están evaluando candidatos prometedores.
Esta característica supone un desafío adicional para la respuesta sanitaria. MSF también ha destacado las diferencias del virus Bundibugyo frente a otras especies de ébolavirus y la ausencia de herramientas específicas aprobadas para esta enfermedad.
Ituri continúa como epicentro de la epidemia
La provincia de Ituri, en el noreste de la RDC, continúa siendo el principal epicentro del brote. Según la OMS, concentra el 85 % de los casos confirmados y el 79 % de las muertes registradas en el país.
La transmisión también se ha extendido a Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uélé, Tshopo y Bas-Uélé. En total, se han registrado casos en 54 zonas sanitarias de seis provincias.
La expansión se produce en un contexto marcado por una grave crisis humanitaria, desplazamientos de población, movilidad interna y transfronteriza e inseguridad, factores que dificultan el acceso de los equipos sanitarios y aumentan el riesgo de transmisión. La OMS señala que estos factores continúan complicando las labores de vigilancia y respuesta.
MSF reclama acelerar la respuesta sanitaria
Médicos Sin Fronteras ha advertido que la velocidad de propagación del brote está poniendo a prueba la capacidad de respuesta. En junio, la organización señaló que persistían importantes brechas en vigilancia epidemiológica, diagnóstico, rastreo de contactos y participación comunitaria.
La OMS también identifica la vigilancia y el trabajo con las comunidades como prioridades para controlar la epidemia. La organización señala que se está ampliando el número de centros de tratamiento y reforzando la capacitación del personal sanitario.
El seguimiento de contactos constituye otro elemento fundamental de la respuesta. Al 12 de agosto, el 84,2 % de los contactos que debían ser vigilados habían sido localizados y seguidos durante las últimas 24 horas.
Personal sanitario también se encuentra en riesgo
La OMS informó que, hasta el 9 de agosto, se habían registrado al menos 155 casos confirmados de enfermedad por virus Bundibugyo entre trabajadores sanitarios, incluidos 45 fallecimientos y 68 recuperados.
La organización señala que estos casos reflejan el riesgo de exposición ocupacional y las dificultades persistentes para aplicar medidas adecuadas de prevención y control de infecciones, especialmente fuera de los centros especializados de tratamiento del ébola.
Uganda mantiene vigilancia ante el riesgo de nuevos casos
El brote también tuvo repercusiones en Uganda, donde se registraron 20 casos confirmados. La OMS indica que el último paciente importado fue dado de alta de un centro de tratamiento el 16 de julio y que el periodo de vigilancia reforzada de 42 días concluirá el 27 de agosto.
La organización mantiene la alerta debido a la transmisión que continúa en la RDC y al movimiento de personas entre ambos países, que mantiene el riesgo de nuevos casos importados.
Investigaciones buscan vacunas y tratamientos para Bundibugyo
Aunque actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados contra el virus Bundibugyo, diferentes grupos científicos trabajan en candidatos experimentales.
Un estudio publicado en The Journal of Infectious Diseases evaluó una vacuna basada en un virus de estomatitis vesicular recombinante y encontró protección posexposición frente a la infección por Bundibugyo en un modelo de primates no humanos. Se trata de evidencia preclínica, por lo que no representa una vacuna disponible para la población.
También se han investigado anticuerpos monoclonales experimentales. Estudios preclínicos han mostrado protección frente a Bundibugyo en modelos animales, aunque estos resultados no equivalen a la disponibilidad de un tratamiento específico para pacientes.
La OMS mantiene además un proceso de evaluación de candidatos vacunales contra Bundibugyo, incluida una reunión técnica celebrada el 31 de julio de 2026 para establecer prioridades entre los candidatos en investigación.
Una epidemia que mantiene en alerta a la comunidad internacional
Más de tres meses después de su declaración, el brote de enfermedad por virus Bundibugyo continúa representando un importante desafío para la salud pública en la República Democrática del Congo.
La OMS considera que el riesgo para la RDC es muy alto, debido a la transmisión sostenida y la expansión hacia nuevas zonas sanitarias, mientras que el riesgo para Uganda se considera alto debido a los casos importados y a los vínculos epidemiológicos entre ambos países. Para el resto de África y a nivel mundial, la OMS evalúa actualmente el riesgo como bajo.
El fortalecimiento de la vigilancia, el diagnóstico, el rastreo de contactos, la atención de los pacientes, la prevención y control de infecciones y la participación comunitaria continúan siendo elementos fundamentales para contener la transmisión.
Fuente: EFE Salud.







