Una investigación internacional con participación del Instituto de Óptica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IO-CSIC) abre nuevas posibilidades para mejorar la corrección de la presbicia o vista cansada, especialmente en personas que utilizan la técnica de monovisión.
El trabajo da continuidad a una investigación publicada en 2019 por científicos del IO-CSIC y la Universidad de Pensilvania, que identificó que la monovisión puede generar diferencias en la velocidad con la que el cerebro procesa las imágenes procedentes de cada ojo y provocar una percepción incorrecta de la profundidad de objetos en movimiento.
Los nuevos resultados, publicados en Investigative Ophthalmology & Visual Science, muestran que este fenómeno está presente en prácticamente toda la población, aunque solo resulta perceptible y potencialmente relevante en una parte de las personas. Además, los investigadores validaron un dispositivo portátil que permite medir rápidamente la intensidad de esta ilusión y estimar una corrección personalizada.
La presbicia afecta a la capacidad de enfocar de cerca
La presbicia es un defecto visual asociado al envejecimiento que suele comenzar a manifestarse entre los 40 y 50 años. Se produce porque el cristalino pierde progresivamente capacidad para acomodar y enfocar correctamente los objetos cercanos.
Como consecuencia, las personas pueden experimentar dificultades para leer o realizar actividades que requieren visión próxima y necesitan alejar los objetos para conseguir enfocarlos.
Una de las estrategias utilizadas para corregir este problema es la monovisión, mediante la cual se ajusta un ojo para la visión de lejos y el otro para enfocar objetos cercanos. Esta técnica se emplea en diferentes soluciones ópticas para la presbicia.
Una diferencia de milisegundos puede modificar la percepción
El estudio desarrollado en 2019 por investigadores del IO-CSIC y la Universidad de Pensilvania descubrió que, con la corrección mediante monovisión, el cerebro no procesa necesariamente al mismo tiempo las imágenes procedentes de ambos ojos.
Los investigadores observaron que, contra lo esperado, la imagen borrosa puede procesarse más rápidamente que la imagen nítida.
Aunque la diferencia temporal se encuentra en el orden de milisegundos, puede generar una ilusión visual relacionada con la percepción de profundidad. El fenómeno constituye una variante del conocido efecto Pulfrich, una ilusión en la que un objeto que se desplaza horizontalmente puede percibirse como si se moviera en profundidad.
El fenómeno podría tener implicaciones en la conducción
Los investigadores determinaron que, en determinadas circunstancias, un objeto en movimiento puede percibirse a una distancia diferente de la real, con diferencias que pueden alcanzar varios metros.
Esta alteración potencial de la percepción de profundidad podría tener relevancia en actividades como la conducción, además de otras situaciones cotidianas que requieren una adecuada estimación de la distancia y el movimiento.
Como posible solución, el equipo planteó utilizar un filtro oscuro en la lente correspondiente al ojo con visión borrosa. Al reducir la cantidad de luz que llega al ojo, se puede ralentizar el procesamiento de la imagen y compensar parcialmente la diferencia temporal entre ambos ojos.
El nuevo estudio identifica quiénes perciben la ilusión
Siete años después del trabajo inicial, el nuevo estudio aporta información sobre la frecuencia y la intensidad con la que se presenta este fenómeno.
Los investigadores analizaron a más de medio centenar de participantes, tanto personas con presbicia como individuos sin ella.
Los resultados confirman que la imagen borrosa se procesa más rápidamente que la nítida en prácticamente todos los individuos estudiados. Sin embargo, la intensidad con la que esta diferencia se traduce en una ilusión perceptible varía entre personas.
Según los investigadores, aproximadamente el 30 % de las personas experimenta la ilusión con una intensidad suficiente para que sea perceptible y potencialmente relevante.
Una herramienta portátil permitiría personalizar la corrección
Una de las principales novedades del estudio es la validación de un dispositivo portátil capaz de medir la ilusión visual de manera rápida y precisa.
Los investigadores introducen además el concepto de “índice de visibilidad de la ilusión”, que permite estimar en qué personas el fenómeno puede superar el umbral de percepción.
Esta información podría contribuir al desarrollo de correcciones ópticas individualizadas, ya que no todas las personas que utilizan monovisión experimentarían la ilusión con la misma intensidad.
La estrategia de oscurecer la lente para compensar el desfase temporal continúa siendo una alternativa, pero los nuevos resultados sugieren que la corrección podría ajustarse de acuerdo con las características perceptivas de cada paciente.
Hacia correcciones visuales más personalizadas
Los investigadores plantean que estos resultados podrían abrir la puerta a sistemas ópticos capaces de modificar dinámicamente las condiciones de la imagen que recibe cada ojo en función de factores como la distancia o la iluminación.
Aunque estas aplicaciones todavía se encuentran en una fase conceptual, los resultados apuntan hacia una nueva generación de correcciones para la presbicia que tenga en cuenta no solo la óptica del ojo, sino también la velocidad de procesamiento de las imágenes en el sistema visual.
En conjunto, la investigación iniciada en 2019 y ampliada con los nuevos resultados de 2026 muestra que diferencias de apenas unos milisegundos en el procesamiento de las imágenes entre ambos ojos pueden influir en la percepción de objetos en movimiento.
El avance hacia herramientas capaces de identificar rápidamente a las personas en las que este fenómeno resulta relevante podría favorecer, en el futuro, correcciones ópticas más personalizadas para la presbicia.
Además, los avances han contribuido al reconocimiento de Víctor Rodríguez-López, investigador participante en el proyecto, quien recibió el Premio Transferencia y Emprendimiento del CSIC, en su tercera edición, en la categoría novel de la modalidad de Transferencia de Tecnología.
La tecnología desarrollada cuenta con una patente que protege tanto la nueva corrección óptica como la herramienta destinada a estimarla.
Fuente: Instituto de Óptica del CSIC. Información adaptada por la Redaccion de DiarioSalud.
Foto: Archivo DiarioSalud.







