Pese a los avances en vacunación, la infección por el virus del papiloma humano (VPH) sigue representando una importante carga de enfermedad en América Latina, donde el cáncer de cuello uterino y otros tumores asociados al virus mantienen altas tasas de incidencia y mortalidad. Así lo expuso la investigadora brasileña Luisa Villa durante la conferencia «Carga de morbilidad por VPH en mujeres y hombres en América Latina«, presentada en el Congreso Latinoamericano de Vacunología.
Durante su ponencia, la especialista explicó que prácticamente el 100 % de los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con la infección por VPH, lo que convierte a esta enfermedad en uno de los principales problemas de salud pública para las mujeres de la región. Aunque algunos países han logrado avances mediante programas de tamizaje y vacunación, advirtió que persisten importantes desigualdades entre naciones e incluso dentro de un mismo país.
Destacó que existen regiones de América Latina y el Caribe donde las tasas de incidencia y mortalidad por cáncer cervicouterino siguen siendo elevadas. Mencionó que ciudades y regiones de países como Perú, Brasil y Colombia registran una mayor carga de enfermedad, mientras que Chile presenta algunas de las tasas más bajas de la región. No obstante, destacó que la mortalidad continúa siendo más alta en zonas con menor desarrollo y con limitado acceso a programas de detección temprana y servicios de salud.
La investigadora resaltó que la implementación de programas de tamizaje ha permitido disminuir la mortalidad en países como México, Chile y Colombia, demostrando que el diagnóstico oportuno continúa siendo una de las herramientas más eficaces para controlar la enfermedad. Sin embargo, indicó que en otros países, entre ellos Brasil, la disminución de la mortalidad ha sido menos pronunciada y persisten importantes brechas regionales.
En cuanto a la distribución de los tipos virales, explicó que aproximadamente el 75 % de los cánceres de cuello uterino en América Latina y el Caribe son causados por los genotipos VPH 16 y VPH 18, considerados de alto riesgo. Al incorporar otros siete tipos incluidos en la vacuna nonavalente, es posible prevenir una proporción aún mayor de estos tumores, lo que evidencia el potencial de la inmunización como estrategia de salud pública.
La experta recordó que el VPH no solo está relacionado con el cáncer cervicouterino, sino también con tumores de ano, vagina, vulva, pene, cavidad oral y, particularmente, de orofaringe. En la mayoría de estos cánceres, el VPH 16 continúa siendo el principal agente causal tanto en mujeres como en hombres.
Asimismo, explicó que el virus también produce lesiones precursoras del cáncer, las cuales pueden identificarse antes de evolucionar hacia tumores invasivos. En este sentido, insistió en que la prevención mediante vacunación y tamizaje permite actuar antes de que aparezca la enfermedad.
De igual forma, la especialista presentó resultados de investigaciones que muestran una importante reducción de las infecciones por VPH entre las personas vacunadas. En uno de los estudios, que incluyó a más de 10,000 jóvenes, se observó una disminución cercana al 80 % de las infecciones causadas por los tipos de VPH incluidos en la vacuna.
Añadió que la efectividad de la vacunación es mayor cuando se administra en personas más jóvenes. Además, señaló que estudios recientes muestran resultados prometedores con esquemas de una sola dosis, una estrategia que actualmente continúa siendo evaluada por la comunidad científica.
Como conclusión, la investigadora afirmó que América Latina mantiene una importante carga de enfermedad causada por el VPH, no solo en el cuello uterino sino también en otros sitios anatómicos afectados por el virus. Subrayó que la mayoría de los casos están asociados a los nueve tipos de VPH incluidos en la vacuna nonavalente, por lo que ampliar la cobertura de vacunación permitiría prevenir una cantidad significativa de cánceres en la región.
También destacó que el VPH 16 continúa siendo el genotipo predominante en los tumores tanto de mujeres como de hombres y recordó que, aunque existe menor información epidemiológica sobre la enfermedad en la población masculina, la evidencia disponible demuestra que la vacunación también puede reducir la carga de enfermedad en este grupo.
Finalmente, Villa compartió los resultados de una publicación reciente realizada en el Reino Unido, considerada la primera evidencia de una reducción de la mortalidad por cáncer de cuello uterino atribuible a la vacunación contra el VPH. Calificó este hallazgo como una noticia «extremamente positiva«, ya que confirma el impacto de las vacunas no solo en la prevención de infecciones, sino también en la disminución de los cánceres y las muertes asociadas al virus.








