Nueva categoría clínica identifica a pacientes con mayor riesgo de cirrosis y cáncer de hígado

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La combinación de factores de riesgo metabólicos y un consumo elevado de alcohol puede acelerar la progresión del daño hepático en personas con esteatosis hepática, conocida comúnmente como hígado graso, advirtieron especialistas al destacar la importancia de identificar a los pacientes con la nueva categoría clínica denominada MetALD.

Esta clasificación incluye a personas con esteatosis hepática que presentan alteraciones metabólicas —como obesidad, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico— junto con un consumo de alcohol superior al permitido para la enfermedad hepática asociada exclusivamente a disfunción metabólica (MASLD), aunque sin llegar a los niveles tradicionalmente vinculados a la enfermedad hepática alcohólica.

Los expertos señalaron que esta combinación incrementa el riesgo de que la enfermedad evolucione hacia fibrosis avanzada, cirrosis o hepatocarcinoma, el tipo más frecuente de cáncer de hígado, por lo que consideran fundamental evaluar de forma conjunta tanto los factores metabólicos como los hábitos de consumo de alcohol.

Una enfermedad cada vez más frecuente

La esteatosis hepática es actualmente la enfermedad hepática crónica más común y representa una creciente preocupación para los sistemas de salud debido al aumento de su prevalencia y al impacto que puede tener en los próximos años.

Se estima que afecta aproximadamente a uno de cada tres adultos, siendo la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD) la forma más frecuente.

Aunque la acumulación de grasa en el hígado caracteriza la enfermedad, el principal indicador del pronóstico es el grado de fibrosis o cicatrización del órgano. La mayoría de los pacientes presenta formas leves; sin embargo, alrededor del 10 % desarrolla fibrosis avanzada, una complicación que afecta aproximadamente al 1,5 % de la población adulta y hasta al 15 % de las personas con diabetes tipo 2.

En los casos más graves, la fibrosis puede progresar a cirrosis o hepatocarcinoma, complicaciones que comprometen seriamente la función hepática y la supervivencia de los pacientes.

La importancia de un abordaje integral

Los especialistas subrayan que el manejo de la esteatosis hepática debe ir más allá del diagnóstico de acumulación de grasa en el hígado y contemplar una evaluación integral del paciente.

Este abordaje incluye el control de factores metabólicos como el exceso de peso, la diabetes, la hipertensión y las alteraciones de los lípidos, así como intervenciones dirigidas a reducir o eliminar el consumo de alcohol.

Además, recomiendan estratificar el riesgo de fibrosis mediante herramientas no invasivas que permitan identificar de forma temprana a los pacientes con mayor probabilidad de desarrollar complicaciones, facilitando así un seguimiento más estrecho y un tratamiento oportuno.

Los expertos consideran que el reconocimiento de la categoría MetALD permitirá mejorar la identificación de pacientes de alto riesgo y avanzar hacia estrategias de prevención más eficaces para frenar la progresión de una enfermedad que continúa aumentando en todo el mundo.

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