La violencia continúa siendo un método de crianza frecuente en los hogares dominicanos. El 54.9 % de los niños y niñas de 1 a 14 años fue sometido a algún método violento de disciplina durante el mes previo a la realización de la encuesta, según los resultados del informe básico ENHOGAR-MICS 2025, publicado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Los resultados de la encuesta muestran que el 43.0 % de los niños y niñas sufrió agresión psicológica, definida en el informe como gritos, alzar la voz o insultos con calificativos ofensivos como «tonto» o «vago», mientras que el 37.9 % experimentó castigo físico. Dentro de este grupo, un 2.5 % fue víctima de castigo físico severo, que incluye acciones como golpear o abofetear repetidamente en la cara, la cabeza o las orejas.
En contraste, apenas el 31.2 % de los menores recibió exclusivamente métodos de disciplina no violentos, lo que significa que el 68.8 % estuvo expuesto, en algún grado, a prácticas de crianza distintas de la disciplina no violenta.
La violencia es más frecuente en hogares vulnerables
El informe evidencia que la disciplina violenta presenta diferencias según las condiciones socioeconómicas de los hogares.
En las zonas rurales, el 56.6 % de los niños y niñas fue sometido a métodos violentos de disciplina, frente al 54.3 % registrado en las áreas urbanas.
Las brechas también se observan según el nivel de ingresos. En el quintil de menores recursos, la prevalencia alcanza el 60.3 %, mientras que en el quintil de mayores ingresos desciende al 41.4 %.
Asimismo, el nivel educativo de la madre influye en este indicador. En los hogares donde la madre posee educación preescolar o inicial, la disciplina violenta alcanza el 56.1 %, porcentaje que disminuye al 51.4 % cuando cuenta con educación universitaria o superior.
La violencia comienza desde los primeros años de vida
Los datos de la ONE evidencian que estas prácticas de crianza violenta comienzan desde los primeros años de vida. Entre los niños de 1 a 2 años, el 36.4 % fue sometido a castigo físico y el 31.2 % experimentó agresión psicológica, mientras que el 0.7 % estuvo expuesto a formas severas de castigo físico.
La situación se intensifica entre los menores de 3 a 4 años, donde el 49.5 % recibió castigo físico y el 43.3 % sufrió agresión psicológica. En este grupo, el 1.8 % fue víctima de castigo físico severo, lo que refleja la persistencia de prácticas disciplinarias violentas durante etapas tempranas del desarrollo infantil.
La tendencia se mantiene entre los niños de mayor edad
Entre los menores de 5 a 9 años, el 57.9 % fue sometido a métodos violentos de disciplina; de ellos, el 42.8 % recibió castigo físico y el 44.4 % sufrió agresión psicológica.
En el grupo de 10 a 14 años, la incidencia de disciplina violenta alcanzó el 52.4 %, con predominio de la agresión psicológica (45.3 %) sobre el castigo físico (29.0 %).
El castigo físico severo afectó al 3.0 % de los niños de 5 a 9 años y al 2.9 % de los adolescentes de 10 a 14 años.
Los datos también ponen de manifiesto que el 24.6 % de los niños y niñas de 1 a 2 años y el 25.0 % de los menores de 3 a 4 años recibieron métodos de disciplina no violentos durante el mes anterior a la entrevista.
Pese a estas cifras, el estudio indica que solo el 12.1 % de las madres o cuidadores considera necesario el castigo físico para educar a los hijos. Esta percepción aumenta en las zonas rurales (13.6 %), entre los hogares del quintil de menores ingresos (16.1 %) y cuando la madre tiene educación preescolar o inicial (16.6 %).








